Hace días que no escribo, y eso que Romana, me dice que lo haga, pero el tiempo es un bien escaso, y quizá no lo gestione bien. el caso es que hoy he vuelto a leer.
Y entre otras cosas he leído en el blog de Idoia esto:
Le dejaba un comentario y sin felicitarla, porque al final si siempre felicitas a alguién pierde su sentido, ella sabe lo que vale (que es mucho) y no estamos para aplicar técnicas Supernany.
Para mi, el poder ha dejado de ser entendido como un mecanismo de transformación de la realidad, da garantía del bienestar social, para ser entendido como un fin en si mismo. Esto es común a todos los partidos políticos independientemente de la ideología.
El poder como es la base de las teorías políticas, pero siempre concebido como un instrumento, un medio, no como un fin. Así el Leviathan , Hobbes justifica el descomunal poder del estado con su misión: garantizar la paz y la defensa de lo común.
El Contrato Social explica la existencia del poder del estado en el propio instinto de conservación del ser humano, ni siquiera el Principe hubiese pensado que el poder era un fin en si mismo.
Estamos viviendo una época de cambios sociales y políticos profundos, cambios en el orden social, en los valores y porque no, en la concepción del poder.
El poder, ese gran desconocido para el común de los mortales, fijate si es ignorado, que en el Santa Sanctorum del conocimiento actual, a penas cuenta con una definición. (vease Poder en Wikipedia)
Ésto es un fenómeno novedoso, no el poder, más bien su desconocimiento en la actualidad, porque de siempre el poder ha interesado: Diogenes, Platón, San Agustín….. A
Ahora es, en esta sociedad del conocimiento, cuando estamos totalmente desinteresados por el poder, cuando el poder trasnmuta y pasa de ser instrumento a considerarse un fin en si mismo.
Como decimos los católicos que Dios nos coja confesados, porque nuestra libertad se extingue.

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Febrero 18, 2009 a 2:57 pm
Miguel, el Becario
Fíjate que hoy, viniendo al trabajo en taxi porque llegaba tarde, me ha asaltado un pensamiento parecido. Los tiros han empezado por ahí y, como siempre, mi negativismo ha hecho el resto y he acabado cagándome en todas las madres de los necios gestores que tenemos por dirigentes.
Todo ha venido porque, después de una conversación con el taxista, resulta que el cambio de taximetro/tarifa e instalación de las nuevas impresoras que el Ayuntamiento de Madrid les obliga a poner la realiza una empresa privada concesionaria.
Y yo, que de primeras soy muy utópico, he pensado: coño, y por qué no lo hace el propio Ayuntamiento? En vez de la empresa del cuñado del Concejal de turno, si el Ayuntamiento dispusiera de los medios necesarios se podría dar trabajo a cierta gente, no sólo parados, sino exconvictos, personas con discapacidades y cualquier otro colectivo con problemas de integración laboral. Y no sólo con el tema de los taxis, cada institución tiene centenares de cosas subcontratadas (bajo concurso público o no)
Pues heme aqui con esta disyuntiva, cuando me ha venido a la mente la supuesta izquierda española, que es la que debería plantear una alternativa a esto, que no es izquierda ni es nada y en la que todo el mundo está a la gresca por amasar poder. En la forma de hacer política, en los cientos de millones de euros que se pierden en la nada por no saber gestionar el dinero público de manera eficiente. Y por eso me ha dado por pensar: por qué asociamos político con gestor?
Está más que demostrado que político no está ligado, ni mucho menos, a la palabra gestión. El político politiquea. Habla mucho, dice poco y miente el doble. Pero sin embargo, les votamos para gestionar!!! Por qué???
Y me da igual que sea de izquierdas, de derechas, centrista, neocon o keynesiano, ninguno sabe gestionar el fondo público eficientemente.
Y ya, tenía que soltar el rollo que me ha dado por pensar esta mañana y que llevo rumiando todo el día. Pido perdón por la extensión