Pero que grandes somos las mujeres, que con una palabra hacemos una sentencia, oratoria pura.

Hace un ratito me decían que solo los tontos están seguros de lo que dicen, que las personas que tienen conocimiento sobre algo, descubren lo poco que saben y les apodera la incertidumbre.

Por lo tanto, si el conocimiento induce a la duda, y el desconocimiento a la seguridad ¿Cuál es el camino que te lleva de la experiencia al conocimiento? ¿Es posible un conocimiento basado en la experiencia?

Vaya jardínes sin flores que acabamos de visitar, epistemología y ontología.

Pero más allá de debates filosóficos, en esta estrategia del mus que aplicamos a nuestro día a día ¿Puede considerarse experto una persona con conocimiento?

Creo que la respuesta es que no, una persona experta es una persona con experiencia y por lo tanto con una información que no es conocimiento.

Por lo tanto todas las personas expertas consideran que el azar, la casualidad, es la que trabaja en contra de ellos, y temen más los hados del destino que la falta de conocimiento.

Una persona con conocimiento es insegura, porque considera que la información nunca es suficiente para tomar una decisión, no es posible establecer una relación de causalidad.

Desde este pequeño rincón del universo, reivindico el papel del conocimiento en esta sociedad exprés, que genera información y experiencias pero adolece de sabiduría.

Este post te lo dedico a ti, que trabajas para conseguir el equilibrio el nirvana que ansia toda mujer entre el nosotros y el yo.

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