No pienses mal, pero después de tantos días de vacaciones, el volver al día a día tiene su encanto, su seducción.

Estos días han sido apacibles, dormir, comer, reir, sin horarios, sin una agenda que me imponga un ritmo, una comida, un vestido o lo que es peor un tacón.

!Hay los tacones! Siniestro invento que forma parte del juego de seducción, ¿pero de quién?

Todos los días nos vestimos, tenemos en cuenta el tiempo, dónde vamos, con quien estamos, pero ¿a quién tratamos de contentar? Está claro que a todos menos a nosotras mismas, porque, quién no ha pensado alguna vez “Me quedaba con el pijama todo el día”.

Todo por el juego de seducción, en mi opinión, el artilugio diseñado por el hombre para someternos a su mundo.

Cuantas veces he oído: “No si yo me arreglo porque me gusta”, pero no habíamos quedado en que “Nos quedabamos con el pijama todo el día” , que dilema, realmente a mi lo que me gusta es sufrir con la depilación, helarme de frio llevando tirantes en verano, estrangularme la circulación con fajas y sobretodo caminar sobre zancos, quiero decir sobre tacones, porque si un hombre camina sobre zancos, pasa a ser patrimonio de la humanidad y si no podeís ver los Zancos de Anguiano, claro, claro va a ser eso, que el juego de seducción implica sufrimiento.

Desde pequeñas nos lo dicen “Quién te quiere te hará sufrir” ¿Porqué alguién que te quiere te va a hacer sufrir?

Hace sufrir una madre a su bebé, no, entonces ¿no lo quiere?

Hace sufrir una pareja a su mujer, si, entoces la quiere.

Con estas pequeñas notas quiero hacer reflexionar sobre la raíz del maltrato y la violencia de género. Desde pequeñas debían decirnos “Quién te quiere no te pega”, es decir quien te quiere no te hará sufrir.

Por eso, ni por amor, ni por el juego de seducción admitamos el sufrimiento.

Amar es contrario a hacer sufrir.

Por un día no voy a hablar de expertos, ya que me tiembla el corazón cada día que aparece una mujer más muerta

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