Hace tiempo que no escribo, pero para hacerlo se necesita un estímulo, o por lo menos en mi caso.

Esta semana he leído un blog que me ha hecho reflexionar:

El blog del día del orgullo friki, y hete ahí, que después de tantos años voy a tener que salir del armario y declararme friki, porque he disfrutado viendo los dibujos animados de Ulises 31, series entrañables como V y además en ocasiones me despido con expresiones como “Que la Fuerza te acompañe”.

Claro yo me rebelo y me gustaría ser “etiquetada” como nerd, geek o algún adjetivo más valorado, quisiera ser un geek como Héctor Kirainet, pero no. Escúchame, si te gusta Matrix y el despacho de tu jefe es como las Tierras de Mordor para tí amiga, tu definición dependerá del lugar en el que vivas, ¿qué no lo habías pensado?

Una persona en Madrid o en Barcelona puede ser geek o chic, pero si vives en provincias, tu eres un raro y lo más habitual un friki.

Pues si este es tu caso, bienvenidas y bienvenidos al universo friki de provincia, no hay que avergonzarse, pronto seremos un fenómeno estudiado por la Sociología e incluso participaremos en debates importantes, como el Programa de Ana Rosa e incluso nos dedicarán algún programa nocturno para el estudio de este nuevo fenómeno.

En este momento seguro que no estáis convencidos de este artículo pero, reflexionemos, si un político como Obama usa Internet para comunicarse con sus electores, estamos ante una nueva clase política.

Si un político de provincias, hace lo mismo pero desde una perspectiva modesta, nadie se entera o es calificado de político friki.

Ayer navegando por Tuenti, ¿Alguién quiere invitaciones para Tuenti? me di cuenta del potencial de comunicación que puede tener esa red, y como hay pequeñas iniciativas al respecto.

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