Navegando por la red, encontré un debate organizado alrededor de la siguiente afirmación:

No se preocupe si sus hijos pasan mucho tiempo en Tuenti: preocúpese si no lo hacen”

Claro como maruja 2.0 decidí que no estaba de acuerdo y me atreví a constestar cosa que no suelo hacer, porque prefiero el anonimato, no me va ir de experta de nada, pero dicha afirmación me revolvió algo en las entretelas y me ateví a contestar:

Disiento totalmente, a mi me preocupa que mis hijos usen Tuenti, ¿Cómo no me va a preocupar?, unos niños que se desnudan psicológicamente frente a Internet, carentes de sentido del anonimato, pero ¿De qué estamos hablando?
A mi me gusta contarles el cuento de Caperucita Roja, a veces el lobo se disfraza, para que puedan entender que el lobo está ahí también.

A ésto me refería cuando hablaba de los nuevos dueños del anillo, los detentadores del poder 2.0, cómo podemos creer que nuestros hijos serán algo así a unos discapacitados sociales si no usan Tuenti.

Nuestros hijos serán unos desgraciados en el mundo real, si no podemos alimentarlos, si no podemos sanar sus heridas, si no acceden a la mejor formación, si su seguridad peligra, pero ¿Si no están en Tuenti?

¿Qué tipo de necesidad es ésta? Es una modernez, pero podríamos dejarla casi al mismo nivel de “aislamiento social” que el producido por no poseer una mochila Roxy para pasear los libros.

A mi siguen preocupandome estas afirmaciones, en particular, después de escuchar a Ícaro, uno de los señores de Tuenti, como decía si Icaro dice X, los chicos y chicas Tuenti hacen X.

Y claro si a eso le añadimos que nuestros hijos ponen su dirección, estudios, aficiones y grupos de amigos, el poder es supremo, vamos ya quisiera Hacienda tener tantos datos sobre los ciudadanos.

Toda esta información es la que le ofrecemos al poder 2.0, nuestros perfiles cargados de intimidad, nos desnudamos ante las redes.

Siempre quejándonos de rellenar veinte veces lo mismo en todas las Administraciones públicas y ahora de golpe y porrazo nos olvidamos de todo y rellenamos veinte perfiles, qué más da.

Siempre me he preguntado porque cada vez que comenzabamos un curso nuevo, nos pedían una foto carné aunque fuese la misma “seño” ahora me pregunto ¿para qué quieren que complete mi perfil?

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