Hace poco estaba viendo un programa de televisión, no recuerdo la cadena, pero vamos la temática similar a otros.

Aparecían niños con enfermedades terribles, y que estaban necesitados de ayuda económica, para poder acceder a tratamientos médicos que les permitirían mejorar su calidad de vida.

El programa para conseguir fondos y subir la audiencia, organizó una subasta de objetos de famosos. Los famosos y famosillos de turno, cedian un objeto, que podriamos calificar en muchos casos de ponzoñoso, nada de valor, para que los supuestos fans y las personas preocupadas por esos niños, personas anónimas, pujasen por conseguir dichos objetos.

Me pareció un espectáculo medieval, personas con un alto poder adquisitivo creo recordar que salían cantantes, actores y deportistas, donaban quincallería barata: pendientes, baratijas, ropa usada por lo causa.

Repensando la cuestión me di cuenta de que mientras los famosos solo aportaban cosas inservibles y usadas, las personas anónimas, ofrecían dinero para ayudar a estos niños. Claro luego hablan del valor de lo sentimental.

¿No tiene más valor la aportación de una familia anónima que a penas llega a fin de mes, que los pendientes de una cantante de tres al cuarto?

Esto es lo que podemos pedir a los representantes de la cultura de nuestro país: migajas. Me duele ver como manipulan la opinión pública, como se solidarizan con Gaza ¿Y quién no?, pero no ceden ni un ápice de sus fortunas por los demás. Ésto es solidaridad simbólica.

Una solidaridad simbólica, que tiene una de sus máximas expresiones en el canon digital.¿No estamos a favor de la cultura popular?

Claro, una cultura para el pueblo, siempre que mis ingresos, superiores a los de cualquier “piojosillo inculto” no se vean reducidos.

Si no fuesen grandes las fortunas de los famosos, tenemos que mantener un impuesto para enriquecer todavia más sus arcas: SGAE.

Claro esto ocurre en España, un país en la que la cultura se asocia a Bardem, Ramoncín y vete tu a saber a quién más.

Un país en el que los “cerebros” se nos van por pagar poco, pero en el que los actores viven como reyes, protegidos por nuestros impuestos. Así todos hacemos solidaridad simbólica.

Anuncios